20070318

UNABALAENLAGARGANTA
Por Nicolás Copano




Quizás, este año, el miedo más grande en la familia de Óscar Andrés Vásquez era que su promedio de notas no le permitiese pasar de curso. A los 15 años, eso, y el miedo a quedar en ridículo –a no ser hombre, a ser considerado un “hueas” por los demás–, es a lo único que se teme. Ser pendejo en Chile es un cacho y buscar la diferencia es lo que te invita a autoeliminarte, ya sea porque tal vez tienes la mala fortuna de ser “más linda”, porque no te gusta carretear de noche, o por ser mucho “más cobarde” que el promedio, en base a los cánones adolescentes.


El martes en la noche, el impulso de ir a ver las protestas nocturnas por el Transantiago, probablemente como una prueba de valentía personal, le regaló las balas que perforaron su tórax y garganta. Esos manifestantes anónimos armados no pertenecen al selecto grupo de chilenos con auto, y por tener que vivir tanto cambio están furiosos. Se encuentran tan molestos con que las micros pasen vacías –que no paran en su mayoría porque los choferes ya no los pueden llevar por 100 pesos y así, de paso, armarse un sueldito paralelo, en plan boicot –que se dedican a intentar quemar bencineras cercanas a los domicilios de sus vecinos, como en Estación Central, o lanzan piedras contra los buses de acercamiento, como en Renca. O sea, algo equivalente a sacarle la cresta a tu profes para que te suban las notas. Y no pensar en que ese mismo viejo enseña también a otros, que se van a quedar sin clases con ese docente en coma. ¿Dónde llegamos? A meterse al resto por el orto: el gran deporte nacional.


Fiel reflejo de ello fue la frase que soltó a las cámaras de Chilevisión, el jueves al mediodía, el dueño de la camioneta que fue estrellada contra una casa en Cerro 18. “La había dejado en mi casa de mi mamá pa’ arreglarla… no se puede surgir así”, dijo con voz tiritona y rostro angustioso. El dueño de micros que no hace bien su pega; el chofer que quiere ganar más plata a la mala; los mediocres imbéciles que se encapuchan y dejan la cagada en todas las protestas, hoy son cómplices de una sociedad en llamas y de aquel niño que está a punto de morir. Y nadie se ha preocupado de eso. Acá, los criminales somos todos. Somos los medios cuando callamos y mostramos las protestas, y los problemas sin trasfondo, y el caos del Transantiago como un sketch, una gracia del notero imberbe de matinal. Somos todos cuando no apuntamos y decimos dónde y cuándo están los idiotas de siempre. Es TVN cuando prefiere pasar una gala de “Rojo” en vez de un documental porque quiere ahorrarle un problema a un funcionario que quiere seguir comiendo cebiche. Es la Iglesia cuando grita en contra de la píldora y la opción, pero no dice nada contra el egoísmo. ¿No somos todos iguales e hijos de Dios? ¡Yo no he visto a nadie criticando la cultura de sacar ventaja en que estamos empantanados!

Seamos honestos: esto ya no es ricos contra pobres o conservadores contra “progres”. Nos hemos transformado en lanzamierdas improductivos. ¿O acaso a usted le han informado cuál es la empresa mejor evaluada del Transantiago (le informo que se llama Subus; la única, por desgracia)? ¿Ha visto que alguien en Chile diga “esto es bueno”? ¿A usted, querido lector, le gusta algo de verdad? Detestamos todo, pero nunca defendemos nada. Somos cobardes hasta en nuestras elecciones estético-ideológicas. Defensores hasta la muerte del “pucha, mejor no”. ¿Riesgo? Cero. ¿Probabilidad discursiva? Cero. Estamos paralizados por el miedo, por la imbecilidad, por el exceso de sushi y completos. Una persona muere en el Metro por asfixia, pero da la impresión que todo seguirá igual. Que seguiremos dispuestos a asesinarnos mutuamente por llegar al paradero del dinero. Nos estamos haciendo daño. Mi generación no tiene balas en la garganta, tiene nudos. Usted que gobierna, que manda, que está en su auto y cierra la ventana cuando le piden limosna, nos debe una explicación. Y si la abre y da, también. ¿De quién es la culpa de la sociedad que vamos a heredar? ¿Quién fue el que nunca se atrevió a detener toda esta marea de palos y escupos mutuos? Esta cultura de la destrucción, de la solución parche, de no conocer a los vecinos y quedarnos callados en el estadio mientras tocan rock es culpa de los que vienen antes. En Chile hay una guerra civil silenciosa y existencial todos los días. Una angustia que nace en los noticiarios. Una represión que me obliga a que cerrar esta columna, antes que se me cierren los ojos de lágrimas y me den ganas de escapar de aquí. LND

3 comentarios:

  1. tremendamente somos poco contructivistas, deseamos siempre ser mas amparandonos en las desgracias y fracasos de otros...

    el caos tiende al orden, el problema es que para ello nos falta mucho.

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  2. La mentalidad del chileno mas k mentalidad se esta pareciendo mas a una patología de la misma, una especie de cáncer que nos esta llevando a esta wea de medio cuasi apocaliptico en el que estamos inmersos.
    Por la cresta que tienes razón.Déjame llorar contigo._


    Por cierto...te has fijado en las niñas k escriben tu apellido "CoPPano"?
    Que chucha pretenden con la sobredosis de Pés?

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  3. Anónimo11:19 p.m.

    Excelente comentario, Imbeciles los que diseñaron y ejecutaron el plan Transantiago e imbeciles los que protestan con pistolas en mano, sin embargo, los segundos al igual que el Transantiago son consecuencia de los primeros y de sus estupideces. Mientras sigan existiendo politicas sociales que excluyan a sectores de la sociedad obviamente seguiran existiendo marginados y personas que no vean otro camino que violencia incluso cuando esta afecta quienes son sus propios vecinos y entorno.....Ahora bien vovliendo al lindo discurso q te mandaste, me gustaria escuchartelo cuando estes de invitado a la TV (no son pocas veces)o en tu programilla ya que esta inspiracion que te mandaste se piere en un blog, al que solo podemos acceder burgueses como tu y como yo y que no solo buscamos pornografia en internet.
    Esto claro si estas dispuesto a decirlo en lo canales y radios que se han encargado de idiotizar a la juventud ....
    Ahhhh no me cesures ok
    Saludos
    Fabian

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