20070610

Domingo 10 de Junio de 2007
ELPAISEVASOR
Nicolás Copano / La Nación Domingo

“Como el servicio es malo, no pago”, reza el chileno medio cada vez que se sube a la mala al transporte público y no pasa la tarjeta. Orgulloso de su choreza, reprende y escupe verbalmente al conductor que increpa su actitud. Miradas de impotencia asaltan al personaje, pero no se mete, porque sabe que puede salir herido, tal como ese periodista de Canal 13 que esta semana, sin siquiera enfocar al evasor de turno, sufrió el ataque inclemente de un perseguido que se bajó especialmente de una micro para pegarle. Al fin y al cabo, el chileno medio –medio tramposo, medio atarantado, a medio camino entre aprender e irse a carretear– va a mantener las cosas como están: a medias y mal hechas. Y por eso es profundamente odiable, porque no sabe hacerlas de otro modo y no se esforzará ni un ápice en cambiarlas. Porque le conviene la flojera de todos. Porque al fin y al cabo, aunque suene terrible, se merece lo que tiene.

El pago a los choferes por pasajero es el principio del retorno a las raíces de nuestra locomoción colectiva –las micros amarillas, contaminantes y que mataban gente– y una nueva prueba de que este país no está preparado para el desarrollo. La evasión, ese acto tan adolescente de no enfrentar la realidad, amparado en cervezas y fiestas tontas, es una costumbre arraigada desde pequeñitos: se nos enseña a hacer trampa, a patear la máquina de bebidas, a cagarse al que hace las cosas bien. Y también a callar, a no denunciar, porque si no nos convertimos en sapos. La honestidad es mal vista. Corrompe y es sospechosa para una sociedad trastocada en lo valórico e incapaz de decir la verdad de frente. En Chile, lo bueno y avanzado es malo y complicado.
La evasión es consecuencia de la construcción de dos países paralelos que conviven a vista y paciencia de todos: uno de edificios gigantes y limpios, lleno de gente sonriente y dispuesta a dialogar, y otro donde en las casas no hay qué comer. Están conviviendo dos verdades: la de Andrés Velasco, que nos dice por TV que las condiciones económicas mejoran, y la otra donde la gente vive con cien lucas al mes. La de Cote López, Pinilla y sus autos lujosos, y la de la señora Juanita, que pela papas frente al televisor. Dos países que se están acercando tanto que a nadie le parece inmoral que los discos piratas se vendan justo frente a las disquerías. A nadie le indigna, y eso es lo peor de todo. A todos nos parece correcto que a los 14 años se considere a alguien con discernimiento –y estamos de acuerdo, hay pendejos que no son bobos–, pero nadie se atreve a multar a sus papitos. A sus responsables. Porque probablemente descubriríamos todo el descuido que hay detrás de esos cabros con auto propio que se meten a los servicentros a sacar chocolates a la mala. O de tanto chico con la universidad asegurada que se vuelve adicto a la venta de sustancias prohibidas.

Todos evaden en Chile: siempre la culpa es de otro, y de otro, y del otro que no está a esta hora acá, pero llega en un rato, espérelo. Uno que otro acomodado evade impuestos, “honorables” evaden sus sesiones, empleados evaden su pega a través del Messenger, y así todos evadimos nuestro problema principal: una infinita mediocridad que nos tiene asfixiados.

11 comentarios:

  1. Catalina___10:05 p.m.

    Catalina___
    q bna reflexión sobre la triste realidad.
    me gusta como expresas lo que sientes y lo q ves
    y eres lindo
    no podría no decirlo
    (L)

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  2. sebastian11:30 a.m.

    sabes yo soy un joven de 14 años y me he preguntado esto:
    ¿es verdad ke a los choferes de micro lepagan mas por un estudiante ke por una persona normal? y si fuera asi ¿porke aveces nos tratan mal y tampoco nos paran las micros?
    ya era esop

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  3. Hola Nico,

    hace ene tiempo que no navegaba por tu blog.
    Al parecer, cada día que pasa pones mejores reflexiones.

    Por otro lado, te cuento mi propia experiencia.

    Hace menos de un mes junté mis chauchas con mucho esfuerzo y viajé al país que siempre quise viajar. Japón.

    Lejos de toda la tecnología y la cultura milenaria que hay por detrás, fue un completo agrado haber estado allá y una experiencia increíble a lo que respecta a observar todas sus costumbres.

    A simple vista, los Japoneses son muy pacientes, muy serviciales, muy agradables al trato.
    Puede que sean un poco más fríos que los Chilenos, sin embargo tienen justamente lo que a nosotros nos falta. Humildad.

    Allá las tiendas de música no contaban con alarma. Si hubiese un Chileno en Tokyo, se llenaría los bolsillos de discos y saldría de la disquería sin ser persegido. Porque en Japón todo es respeto. En el tren o metro, el asiento se le ofrece al anciando, a la embarazada, al que carga con más bolsas con un simple "suwatte kudasai". A varios Japoneses les impresionó que les ofreciera mi asiento, así que me preguntaban de vuelta "está bien?" (ii desuka?), y me devolvían una sonrisa y una reverencia en agradecimiento.
    En Japón todos caminan al lado izquierdo de la vereda, de la escalera mecánica, etc.. para que los peatones apurados puedan adelantarlos por la derecha.
    Me dió risa ver a gringos caminar por la derecha y chocar en contra de los que venian del sentido opuesto.

    A las bicis se les respeta mucho, ya que es el medio de trasporte más usado allá. De hecho, las bicis se dejan sueltas en la calle, sin que nadie te la tome.
    En el metro o tren no existen torniquetes que te impidan el paso (o sea, completamente evitable). Tu simplemente pasas la tarjeta o el ticket por la máquina y te dice "muchas gracias".

    Y así y asi, podría contarte todo mi viaje.
    Pero como puedes ver, en Japón se respeta mucho los bienes comunes y ajenos (para que decir de los bienes propios).

    Por qué Chile no puede hacer lo mismo? Se requieren de más de 1000 años para aprender, supongo.

    Saludos.

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  4. la mediocridad tendra relacion con la felicidad, con la flojera necesaria??.
    podria ser asi...

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  5. hola nico.
    la verdad es que simpre leo tu blog.nunca me doy el tiempo de hacer un "levanta la mano" talvez por el tiempo".
    bueno la verdad es que yo si evado el transantiago, pero creo que no lo haria, como no lo hago con las cosas que de verdad funcionan en este pais, por que es realmente humillante estar 2 horas esperando una micro para que mas encima tengas que pagar. ¿no lo crees tu?.
    bueno. igual encuentro demasiado buena tu reflexion. como la mayoria, auque no llegemos a acuerdo.
    saludos.

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  6. 513Hola Nicolás!
    Espero que te encuentres bien. Me llamó mucho la atención tu forma de ver las cosas. Si bien coincido en muchos de tus puntos, difiero en algunos bastante obvios.

    Primero que todo, la evasión que existe hoy con la puesta en marcha del Transantiago es algo que se preveía, más aún si contamos con que la cultura que posee el "chileno"-y lo grafico de esta forma por la reconocida fama internacional que tenemos firmada en la espalda cada vez que estamos en el extranjero- lo obliga a actuar de tal forma. Como tú lo dices el hommo sapiens criollo es cobarde y no enfrenta sus problemas de frente por lo que la única vía implícita que tiene a su alcance es "protestar" dejando de pagar su pasaje.
    Concuerdo también en que la evasión sea un tema más allá de lo simple de no pagar el pasaje, sino un término que flota en la cenagosa atmósfera sobre nuestros coterráneos, una expresión que sin duda viajará de la mano de la historia del país hasta que termine de escribirse. Empero, la evasión simbólica que TODOS hemos efectuado más de alguna vez es lo que nos identifica de otros seres, es lo que nos hace tan particulares como nuestra única forma en el mapa geográfico, es, en fin, el medio por el cual el chileno lamentablemente se caracteriza.

    Te dejo saludos. Cuidate y te veo cuando pueda a las 8!

    Chao.
    Álvaro

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  7. Anónimo8:59 p.m.

    cacha que desde hace como tres semana que me he incorporado al mundo copano y cada vez me gusta más.
    adoré tu artículo, sobre todo la reflexión sobre los dos paises.
    creo que me acostaré tard leyendo tus otros articulos
    ...te veo mañana a las 8
    pancha

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  8. Francisca7:10 p.m.

    En un comienzo los miraba a huevo, los hermanos copanos eran esos irreverentes que a todos nos causan risa, pero de a poco he leido sus reflexiones en sus blogs y me sorprendieron, fabrizio algo mas chisotoso pero aun asi con esa irreverencia que los caracteriza y con una certeza que pocos tienen, y tu, con reflexiones realmente serias, siempre tan ironicas y con ese sello Copano que creo nunca se quitaran.
    Porfa sigue asi, me gusta mucho leer sus reflexiones sobre temas que pudren nuestra sociedad.

    Salduos, Fran

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  9. Anónimo4:35 p.m.

    hola nico sinceramente no me gusta tu forma de escribir lo siento mucho pero, tu presentacion parece curriculum y creo que ese en realidad no eres tu ... chau

    pd: quien eres tu ?? o el trabajo te hace ser ??
    cotekissta think about that

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  10. wow !!ººº tus reflexiones son muy buenas ... respecto a otro tema me gusta tu forma de ser
    y te veo todos lod dias que puedo en VIA X eres un jóven bonito y sabio...

    Pd:creo que en el programa no deberias tratarte tu mismo de feo porke no lo eres ...^^asi te bajas solo el autoestima

    adios!! cuidate !!
    pasa por mi blog si es ke puedes :

    dany22ro.blogspot.com

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  11. Wena Compadre. Sere Franco. Yo evado la micro. No por un acto de Choreza sino porque simplemente no se para donde cresta va esa plata. No pienso contribuirle mis 380 pesos a un personaje X,a un burocrata que aporvechando el caos y desorganizacion del sistema hara esa plata desaparecer y se ira de Fiesta a Europa (bueno no se si a Europa precisamente,eso dependera si le gusta el Chill out) por eso evado ese pago. Con esos 380 pesos me pedo comprar un sandwich ligeramente nutritivo en la Universidad con una toxica coca cola Zero.

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